sticker de importación
Bajo Bandera
"Creemos que inventamos los símbolos, pero en realidad ellos son los que nos inventan a nosotros; somos sus criaturas, conformados por sus contornos duros y definidos."
– Gene Wolfe (traducido por Manuel Figueroa)
Noté un carro defifarrao, de cuando Cuca bailaba, con un sticker de importación. Me pregunté: ¿Quién va a importar esa cacharra? Mi primo me dijo que el sticker estaba de moda. No tenía que ver con lo material, la realidad. No se trataba de una inspección de aduana. Servía como estética. El congresista dominicano, Adriano Espaillat, representante del Distrito 13 en Nueva York, vivió de los símbolos y murió por los símbolos. El 23 de junio de 2026, Espaillat perdió contra Darializa Avila Chevalier en las primarias demócratas. Al final de su campaña, Espaillat, regaba flyers con la bandera dominicana. Apostó que su base, dominicanos que se graduaron de bachiller con Fefita la Grande, le iban a ganar la campaña. Pero la bandera no fue suficiente.
Estuve en un conversatorio sobre libros en la Dirección de Cultura Dominicana en el Exterior. Hable con Angy Abreu de Dominican Writers Association. Presente, Quisqueyanos que vivieron en el patio durante los 12 años. Una generación que a lo mínimo ha vivido la mitad de su vida en Nueva York: 9/11, el Vuelo 587, el alcalde Rudy Giuliani. Una generación que aprendió la ley y el orden a palo limpio. Y siguen viviendo en El Alto. Le dije que mi libro estaba disponible en Word Up Book Store / Librería Comunitaria. La mayoría no sabían que la librería quedaba a cinco calles de donde estábamos, un camino de ocho minutos. En un evento de escritores y lectores, poco sabían dónde quedaba Word Up. Esto fue relevante, porque en un vecindario donde la gente vive encima del otro, el no conocer Word Up es no conocer Washington Heights.
Desde su fundación en el 2011, más de mil residentes del vecindario han sido voluntarios en Word Up. Word Up es una comunidad. Como escribió Benedict Anderson, las comunidades son imaginarias. La conexión entre la gente en un lugar como Word Up o una ciudad transitoria como Nueva York es creada social y culturalmente. Y el no saber que Word Up existe, es ser parte de otra comunidad, no importa si viven en el mismo edificio o código postal.
El distrito congresional 13 toca códigos postales en los vecindarios de Harlem, Washington Heights, e Inwood en Manhattan, y Kingsbridge en el oeste del Bronx. A pesar de que cada año había menos dominicanos viviendo en El Alto Manhattan, nuestra presencia cultural siguió creciendo en el plano simbólico. La zona desde la calle 145 hasta la calle 220 fue designada como Little Dominican Republic en el 2018.
En el 2024 La Junta Estatal votó sobre si el vecindario debía ser declarado un Distrito Histórico Cultural dominicano, y la votación terminó en empate. Un funcionario estatal tuvo que desempatar a favor de la designación. Algunos residentes se opusieron a la designación porque privilegiaba la historia dominicana sobre la de otras comunidades. También criticaron que sólo los propietarios fueran notificados 30 días antes de la votación, a pesar de que el 87% de los residentes de Washington Heights son inquilinos. En el distrito congresional 13 figura entre los distritos congresionales más pobres de Estados Unidos, con un índice de pobreza de alrededor del 26%.
En el 2025 se introdujo una vez más Ley del Derecho de los Inquilinos a Organizarse. Espaillat no la copatrocinó. Aunque copatrocinar no garantiza votarla, sigue siendo un gesto simbólico, y esa ausencia de Espaillat tuvo un costo político. Según el registro oficial del Congreso, Espaillat se sumó como copatrocinador el 4 de junio de 2026, menos de tres semanas antes de las primarias. Después de que Chevalier lo atacó por no copatrocinar.
Si a esto se le suma la acusación de que parte de las contribuciones de campaña de Espaillat provienen de desarrolladores inmobiliarios, se construye el cuento de que Espaillat tiene deudas. Sin embargo, reducir a Espaillat solo a esa imagen sería injusto. En otro momento, él también fue un organizador comunitario que protestaba en la calle y fue arrestado en defensa de los indocumentados, como Chevalier lo hace hoy.
El ser arrestado es una manera de demostrarle a tu comunidad que has puesto el cuerpo en la línea de fuego. La desobediencia civil es oportunidad fotográfica tanto para los incumbentes como para los retadores.
En 2010, Espaillat fue arrestado frente al 26 Federal Plaza, en el Bajo Manhattan, mientras protestaban para exigir que el presidente Obama y el Congreso aprobaran una reforma migratoria. En 2017, fue uno de los tres miembros demócratas del Congreso arrestados frente a Trump Tower, en Manhattan, para protestar contra la cancelación del programa DACA y exigir la aprobación del DREAM Act. Estas leyes y propuestas protegen a inmigrantes indocumentados que llegaron al país cuando eran niños, otorgan permisos temporales de trabajo y abren una vía gradual hacia la residencia legal permanente y, eventualmente, la ciudadanía. Nadie puede negar que Espaillat, el primer dominicano indocumentado en el Congreso, representaba al inmigrante.
En julio de 1999, un apagón en Alto Manhattan dañó productos perecederos, y se determinó que Con Edison fue responsable. Espaillat y otros organizadores comunitarios lograron que la compañía invirtiera 100 millones de dólares adicionales para mejorar la infraestructura eléctrica del Alto Manhattan. En julio de 1992, cuando el oficial Michael O’Keefe mató a Kiko García, de 23 años, y luego fue absuelto, Espaillat estuvo presente. Se enfrentó a los policías corruptos del precinto 30, conocidos como “The Dirty Thirty” o “Los Sucios del 30”, que extorsionaban a bodegueros y abusaban de la comunidad. Para muchos residentes de los ochenta y noventa, aquello se sentía como una ocupación militar en medio de una epidemia de drogas.
Darializa Avila Chevalier también defendió la comunidad contra policías sucio. Ella fue investigadora principal en el Neighborhood Defender Service of Harlem, una organización que defiende a víctimas de abuso policial e investiga conductas indebidas. Cómo Espaillat, conoce el poder de los símbolos. Chevalier lideró la campaña que logró retirar la estatua de J. Marion Sims de Central Park. Sims era un médico del siglo XIX que experimentó con mujeres negras esclavizadas.
Espaillat vs. Chevalier encaja una tensión que muchas familias de la diáspora dominicana conocen bien: la de los padres inmigrantes frente a la primera generación nacida en Estados Unidos. Espaillat nació en Santiago y emigró en 1964, a los 10 años. Chevalier nació en Miami, hija de una madre de Higüey y un padre de La Romana. Ambos son producto de la inmigración. Pero todavía no conocemos del todo a Darializa. En muchos sentidos, Chevalier sigue siendo un símbolo. Aún no ha tenido tiempo de traicionarnos, decepcionarnos o negociar. Por eso cada cual proyecta sobre ella sus deseos: la hija de inmigrantes, la organizadora, la afro dominicana, la progresista, la muchacha que va a arreglarlo todo. Pero los símbolos requieren imaginación. Y, con el tiempo, la realidad también alcanzará a Chevalier.
El 22 de junio de 2026, Espaillat rechazó los ataques de sus seguidores que cuestionaban la dominicanidad de Darializa. Lo hizo solo después de que City & State New York reportara que Rusking Pimentel, el asesor principal de Espaillat, estaba declarando en medios hispanohablantes que Chevalier iba a reemplazar a los dominicanos con haitianos y musulmanes.
Durante su tiempo en el poder, muchos dominicanos dejaron Washington Heights por el costo de vida, mientras llegaban residentes blancos de otras partes de la ciudad y del país. A la vez, los hijos y nietos de inmigrantes crecían en el barrio junto a otros hijos de inmigrantes de varias diasporas, afroamericanos y judíos. Muchos perdieron el español, en parte porque el trabajo absorbía a sus familias y los dejaba al cuidado de niñeras y en escuelas donde el inglés era la lengua dominante. Poco a poco, la asimilación fue americanizando al Dominican York, borrándose el español y susurrándole que no era lo suficientemente dominicano. Para responder a esa duda, muchos terminan consumiendo cultura dominicana: dominós con la bandera, grecas con la bandera, Nikes con la bandera, la bandera misma. Y todos los productos hechos en China.
A los apoyadores de Espaillat primero les dio por atacar a Chevalier por no ser lo suficientemente dominicana; después, por ser una negra musulmana; y al final, por ser haitiana. Tras la derrota de Espaillat los ataques siguen. Pero esos discursos hablan más del miedo de una generación que todavía piensa la política desde la isla que de la realidad del barrio.
Estos ataques confundieron a muchos dominicanos de la diáspora, porque para nosotros no ser dominicano, o ser negro o haitiano, no es un insulto. Un afroamericano y un judío fundaron la organización juvenil que me sacó de la calle y me permitió aprender sobre la historia del Caribe y la República Dominicana. Mi supervisora fue una doctora haitiana, y trabajé con ella y otro domincano ayudando a dominicanos adolescentes y a sus padres con sus papeles migratorios y su vivienda. Uno de mis mejores amigos era de Bangladesh; no solo me invitó a su casa para compartir con su familia musulmana, sino también a su país, donde pasé dos semanas con ellos. Para mí, y para otros dominicanos de la diáspora, atacar a Chevalier por su identidad —y no por su poca experiencia, sus ideas o las promesas que quizás una congresista no tiene el poder de cumplir— fue una distracción.
Espaillat estaba lento. Lento para copatrocinar una ley que pudiera darles más poder a los inquilinos, para desmentir los ataques que cuestionaban la dominicanidad de Chevalier y para ayudar a Mahmoud Khalil. El activista no fue arrestado por cometer un crimen, sino por ser inmigrante mientras protestaba por los derechos humanos de los palestinos. Estuvo bajo custodia de ICE durante 11 meses. Khalil y sus aliados criticaron a Espaillat por referirse al arresto del activista con un lenguaje neutral. Al final, durante los debates, tuvo que felicitar públicamente a Chevalier por su trabajo ayudando a la familia de Khalil. Para sus detractores, esto reforzaba la percepción de que Espaillat solo representaba a los dominicanos que encajaban en la idea de dominicanidad de sus seguidores.
¿Y quién determina quién es dominicano? Consideremos el caso de Veronica Liu, fundadora y directora de Word Up Bookstore, la librería comunitaria. El espacio que ella ha creado ha ayudado a los dominicanos y a la comunidad inmigrante de Washington Heights al ofrecer un espacio comunitario multilingüe dedicado a los libros, la cultura y la organización vecinal. Originaria de Toronto, Canadá, Veronica Liu ha vivido 20 años en Washington Heights. Ella se describe como Huaqiao, es decir, una persona de ascendencia china que vive fuera de China, y como china, filipina y canadiense. El aporte de Veronica a la comunidad de Nueva York en general, y a los dominicanos en particular, ha sido reconocido. La Oficina del Presidente del Condado de Manhattan declaró el 28 de febrero de 2019 como el “Día de Apreciación a Veronica Santiago Liu” en reconocimiento a su labor artística y cívica. Posteriormente, en agosto de 2022, el Desfile Nacional Dominicano la honró conjuntamente como “Dominicana Adoptiva.”
Yo no pretendo decirle a nadie en la isla o en la diáspora qué significa ser dominicano. No puedo hablar por el dominicano de Cuatro Caminos o de Bellas Vistas en Madrid, por la comunidad de Via Padova en Milán, ni por Barrio Obrero en San Juan. Tampoco puedo hablar por los dominicanos de Lawrence, Hazleton o Perth Amboy. Pero sí creo que importa más cómo un dominicano, dentro o fuera de la isla, trata a otro dominicano que cualquier definición rígida de identidad. Al fin y al cabo, la bandera no nos representa a nosotros; nosotros representamos la bandera.
Darializa Avila Chevalier ganó porque dominicanos, otras diásporas, blancos estadounidenses y afroamericanos votaron por ella. Aun así, tenía varias publicaciones en redes sociales en las que criticaba el nacionalismo. Dijo que no pondría la bandera dominicana en su perfil porque el nacionalismo promueve la exclusión. En una entrevista en La Mega 97.9 FM, los conductores le preguntaron por esos tuits. Ella respondió que lamentaba muchos de sus mensajes antiguos y que prefería hablar de los problemas actuales que afectan a los residentes del distrito. Cuando Frederick Martínez, también conocido como El Pachá, le preguntó sobre la bandera, Chevalier se retiró del estudio y la entrevista terminó. Sin embargo, ganó. Ahora representa al distrito congresional 13, incluyendo a los residentes dominicanos. Su legado comienza ahora, y el dominicano, dentro y fuera del país, está prestando atención.
Espaillat perdió esta carrera en el 2012 y después en el 2014 antes de ganar en el 2016. El sigue teniendo un bloque de votantes significativo. Espaillat y Chevalier tendrán que bailar juntos un merengue de los viejos. Tal vez “Borrón y Cuenta Nueva” de los Hermanos Rosario. Pero tienen que bailar con gusto, como durante la campaña, cuando ambos bailaban en las redes para demostrar su dominicanidad.
Como dice el apóstol Pablo en la biblia que ocupa el centro de nuestra bandera: "Sean bondadosos y compasivos unos con otros, perdonándose mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo" (Efesios 4:32).
El Comité del dominicano en el Exterior pidió disculpas por el comportamiento vergonzoso de aliados dominicanos en la primaria. La disculpa explica que los medios y figuras redujeron la primaria a una “elección de dominicanos.” El distrito es sólo alrededor de la mitad de la población hispana. El enfoque sobre la raza y nacionalidad provocó un rechazo en otros votantes. Hay dominicanos dique se preocupan por la imagen que figuras como Tokischa y Alofoke proyectan al mundo. Pero mira cuál de las generaciones fue la que nos hizo pasar vergüenza.
– El Cibao, R.D., 2026.
JP Infante es autor de En la punta de la lengua de tu madre y Aquí y allá: Winston Vargas retrata la comunidad dominicana en Washington Heights.
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Arte de la serie Los Extraterrestres, de Leo Illianov (Los Mina, Santo Domingo, 1982; radicado en Nueva York), en la que dominicanos de la diáspora habitan tanto este mundo como otros.
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Este ensayo fue publicado originalmente en Acento.com.do el 4 de julio de 2026







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